4 razones por las que te sientes triste tras el sexo
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4 razones por las que te sientes triste tras el sexo

Queramos o no, el sexo no es ese punto de nirvana que todas deseamos alcanzar… o al menos no lo es siempre. Puede que hayas sentido que, a veces, tras el sexo te invade una sensación de ansiedad, melancolía o tristeza lejos de la placidez que muestran la mayoría de películas.

Pues tienes que saber que no es algo raro. Según el Journal of Sexual Medicine, hasta el 46% de las mujeres experimenta esos sentimientos en alguna etapa de su vida. ¿Y eso por qué? Te lo contamos:

1. Porque no estás lista

Le puede suceder a mujeres de cualquier edad, pero es más frecuente en chicas que se inician en el sexo. Es la desazón de sentir que se quiere tener sexo pero quizás no con esa persona, o no en esas circunstancias. El placer que debería sentirse se vuelve tristeza o melancolía por esa falta de verdad en tus relaciones.

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2. El sexo de una noche no es lo tuyo

Admitámoslo, hay mujeres a las que nos gusta el sexo con cualquier implicación afectiva y otras a las que nos gusta hacer el amor. Para este segundo grupo, puede ser muy decepcionante mantener un rollo de una noche. Además de no sentir el mismo placer físico, la sensación de soledad puede ser muy acuciante al acabar un polvo. No es lo mismo el sexo en frío que los juegos amorosos.

3. La biología hace su trabajo

La tristeza tras el sexo es un fenómeno tan normal que hasta tiene un nombre: disforia postcoital. Durante el sexo el cuerpo segrega grandes cantidades de dopamina… y como la naturaleza es sabia y sabe que todo tiene un tope, segrega también prolactina para contrarrestar la excitación de la dopamina. Este cóctel hormonal puede hacer que la prolactina prevalga tras el sexo y permanezca una sensación de tristeza. Y es un fenómeno que también experimentan los hombres.

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4. Porque no hay conexión con la pareja

Algunas mujeres somos buenas separando sexo y sentimientos. A otras, nos cuesta. O a veces depende del momento de la vida en el que estemos. Pero el sexo no siempre es conexión, ni siquiera en pareja. Si superado un enfado, reconciliarse con él con una sesión de sexo suele ser genial, si el disgusto permanece, mantener relaciones puede hacerte sentir muy vacía.

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