7 Diferencias entre un amigo de verdad y un falso amigo
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7 Diferencias entre un amigo de verdad y un falso amigo

1) Nos perdona cualquier cosa

Todos cometemos errores y algunas veces esos errores son bastante grandes. Pero el amigo de verdad, a diferencia del falso, no va a permitir que esa metedura de pata se convierta en el motivo del fin de nuestra amistad, porque es consciente de que nada es más importante que mantener la amistad.

2) Nos deja explorar nuevos intereses

Si somos capaces de mantener una verdadera amistad durante años, es lógico que cambiemos durante el paso de esos años y que de repente nos interesen cosas que antes jamás habríamos imaginado. Pero el verdadero amigo, en vez de obligarnos a seguir siendo como siempre, nos animará a que persigamos esas nuevas metas.

3) Conoce todas nuestras peculiaridades

El amigo de verdad nos conoce tan bien que sabe absolutamente todo de nosotros. Tanto lo bueno como lo malo con esas manías que tenemos, nuestras alergias, qué bebidas no debemos mezclar y un sin fin de anécdotas. Si el que dice ser nuestro amigo no conoce ni la mitad de nuestros pequeños secretos, es que realmente no es nuestro amigo.

4) Mantiene siempre el contacto

Si un amigo solo contacta con nosotros cuando necesita algo, es que no es realmente nuestro amigo. Y lo mismo pasa con el que nos llama para saber los cotilleos del barrio. El amigo de verdad siempre va a llamarnos porque sí, sin importar el motivo, simplemente porque quiere vernos.

5) Nos guarda los secretos

No hay nada más importante que tener un verdadero amigo en quien confiar nuestros secretos sabiendo que jamás nos traicionará. Y no importa lo absurdo que a ese amigo le aparezca el secreto. Si es un amigo de verdad, lo llevará hasta la tumba.

6) No le importa como vestimos

Si un día quedamos con un amigo y nos presentamos en pantalones de deporte o sin habernos lavado el pelo, según sea su respuesta demostrará ser un amigo real o falso. Porque a los reales les da igual cómo nos presentemos siempre y cuando nos presentemos.

7) Siempre ofrece un hombro sobre el que llorar

Si un día estamos mal y necesitamos recibir consuelo por parte de nuestro amigo, su reacción será totalmente distinta si quedamos con un falso amigo. Este se limitará a darnos un par de palmaditas en el hombro y tratará de cambiar de tema. Pero el amigo de verdad nos abrazará y consolará todo el tiempo que necesitemos, sin importar lo incómoda que pueda ser esa situación.

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