9 batallas que las chicas que son pésimas para coquetear saben que son de veras duras
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9 batallas que las chicas que son pésimas para coquetear saben que son de veras duras

9 batallas que las chicas que son pésimas para coquetear saben que son de veras duras

1. Cuando vuelves a tu antiguo barrio, abordas a todos los chicos que ves y los tratas como si fueran tus mejores amigos.

Sin importar qué tan atractivos te parecen o si les atraes o no, te acercas y los llamas “hermano” o “homie” mientras te miran desconcertados cuando les chocas nudillos o les das palmadas en la espalda.

2. Tienes una (desastrosa) movida personal que te distingue cuando flirteas…

La cual te fuerzas a hacer seguido, tan sólo para sentirte una mujer normal que funciona en sociedad.

El mío por ejemplo es pasar mi dedo meñique torpemente por el brazo del chico de mi interés, pero también puedo golpearme la cabeza y quedar inconsciente tratando de hacer un triple giro mortal de cabellera.

3. Eres una total “superficial” cuando se trata de manos.

Esas chicas son las que jamás han logrado posar de verdad sus manos en el cuerpo de un chico cuando lo saludan con un abrazo y ni siquiera cuando se toman con él una foto que requiere contacto mínimo.

4. Te sientes súper rara cuando una chica hyper coqueta entra en modo “flirt” con un chico justo ante tus desorbitados ojos.

La vez batir las pestañas o reír como loca de un chiste sin gracia y piensas ¡Qué zorra!

Luego te avergüenzas por ella y por el pobre tipo involucrado, inclusive cuando sabes que la única que se avergüenza de estar en esa situación eres tú, que haces mal tercio.

5. Cuando un tipo guapo te coquetea, comienzas a pensar que tu destino podría ser fatal.

Por eso, tan pronto como te lance esa media sonrisa y haga contacto visual contigo, comenzarás a derribar tragos y a chocar contra sillas y mesas en tu carrera hacía ese lugar tibio y seguro (que es el baño) donde puedes guarecerte en posición fetal. Nadie te culpa. Esas miradas son demasiado.

6. No te extraña para nada tener un ataque de verborrea.

Si soportas la presión y de hecho te envuelves en una conversación que se preste al coqueteo, lo arruinarás todo con los comentarios más extraños del planeta; cómo ese en el que le explicas la razón por la que prefieres Bing antes que Google cuando te pregunta qué tienes planeado hacer el próximo fin de semana.

7. Y aunque logres coquetear un poco, nunca conseguirás que funcione.

Si por una alineación milagrosa de los astros haces un gesto “flirty” medianamente exitoso o atinas a la hora de hacer un cometario en la plática con un chico guapo, más tarde agonizarás pensando en lo ordinaria que fuiste al prestarte a todo eso.

8. Estás en el radar de tus padres.

Tus padres comenzarán a preocuparse en serio por tu completa falta de interés por parecer una chica “deseable” ante la mirada del sexo opuesto.

9. Si, aceptas que eres mala en eso del filrteo pero, ¿Y qué?

Sabes que no tienes idea de cómo hacer saber a un tipo que estás disponible, pero ¿A quién le importa?

De cualquier modo, el chico que llegue a ver más allá y a amarte por eso es el único que se merecerá tu atención.

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