Cómo es la vida de un torpe
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Cómo es la vida de un torpe

Cómo es la vida de un torpe

¿Te encuentras moratones todos los días y nunca sabes cómo han llegado ahí? ¿Lo de tener heridas en las rodillas te sigue pasando aun cuando ya has cumplido los 30? ¿Tus amigos no te llaman para que les ayudes a hacer la mudanza? ¿O jamás te has encargado de poner la mesa? Si la respuesta a todas estas preguntas es que sí, ya es hora de que aceptes la realidad: Eres una persona torpe, y debes aprender a convivir con ello.

1. Aléjate de los objetos delicados

Tú puedes convivir con tu torpeza pues, a fin de cuentas, llevas toda la vida siéndolo y ya estás acostumbrado a ello. Pero una cosa es que tu cuerpo sufra tu torpeza, y otra muy distinta que te quedes sin amigos por culpa de este ligero problema que tienes con tu percepción espacial o el centro de gravedad. Por ello, es mejor que cada vez que vayas a visitar a un amigo a tu casa, te alejes todo lo posible de los objetos delicados… Aunque sea una estantería de hormigón.

2. El baño es zona de guerra

El baño es donde más accidentes domésticos ocurren, pero en tu caso se convierte en una auténtica zona de guerra. El consejo es, si quieres llegar a viejo, pon varias alfombrillas adherentes en la ducha, y añade unos cuantos agarres a la pared de azulejos. Tus visitas pensarán que tienes 70 años en vez de 30, pero ellos no saben lo realmente peligroso que puede ser una ducha a primera hora de la mañana para ti.

3. Di adiós a los tacones

Los zapatos de tacón se han convertido en un objeto de culto que sabes que jamás podrás llevar. Es mejor aceptar esa realidad a arriesgarte a un esguince de por vida, cada vez que se te ocurra ponerte tacones para estar más guapa… Aunque, si te los pones estando sentada y prometes no levantarte en ningún momento, tal vez puedas disfrutar un poco de ellos. Pero es mejor si haces esto con algún tipo de supervisión.

4. Compra seguros ante caídas

El seguro para los móviles o cualquier dispositivo es la única manera que tienes de no arruinarte, cada vez que compras un smartphone que no llega vivo a tu casa. Así que cada vez que vayas a comprar cualquier cosa que sea susceptible de romperse (en tu caso, todo), marca SIEMPRE la casilla del seguro. Al resto del mundo le parecerá una tontería, pero en tu caso es un auténtico salvavidas.

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